LA NUEVA EVANGELIZACIÓN: “¡TEN PIEDAD DE MÍ, SEÑOR, HIJO DE DAVID!”

Expreso
Queridos hermanos: Estamos ante el Domingo XX del Tiempo Ordinario. La primera Palabra del profeta Isaías dice: “Guardad el derecho y practicad la justicia, que mi salvación está por llegar”. Muy importante practicar la justicia; justicia es ser cristiano, porque la salvación llega al hombre para que sea justo. Sigue diciendo el profeta Isaías: “Los llevaré a mi monte santo, porque mi casa, es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos”. Cuál es esta casa de oración, es el hombre, somos la casa de contemplación del señor.
En la segunda lectura de la Carta a los Romanos, Pablo nos dice: “En efecto, así como vosotros fuisteis en otro tiempo rebeldes contra Dios, mas al presente habéis conseguido misericordia a causa de su rebeldía…”. Hermanos todos somos rebeldes, y ser rebeldes es no estar de acuerdo con la historia que Dios hace con nosotros. Sin embargo, en medio de nuestras rebeldías, Dios nos muestra su misericordia.
En el Evangelio: “Una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: “¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada”.
Como reza la iglesia oriental, en el relato del Peregrino Ruso, donde un hombre alcohólico grita esa misma oración, y el Señor le escucha.
En el caso de la cananea. Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: “¡Señor, socórreme! Jesús le respondió: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”. En la cultura de Israel, cuando hablan de los “perritos”, hablan de lo impuro, es decir de los alejados.
Frente a esta respuesta de Jesús, la mujer dijo: “Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos… Entonces Jesús le respondió: Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas”. Y desde aquel momento quedó curada su hija.
Esta palabra nos invita a que le gritemos al Señor. Los alejados no tengan miedo de encontrarse con Jesús. Retornen, lo que tienen que hacer es convertirse y experimentarán la misericordia de Dios.
Ahora estamos frente a la visita del Papa Francisco. Él viene cargado de misericordia, y viene con la grandeza del Espíritu Santo. Vicario de Cristo en la tierra. ¿Qué le vas a pedir al Señor?Pídele que te dé una respuesta a los interrogantes que tienes en tu vida, y Él actuará.
En el Salmo “Oh Dios que te alaben todos los pueblos, que todos los pueblos te alaben, que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra”.
Hoy más que nunca, en esta situación que vivimos en el Perú, de desastre moral, porque los matrimonios se están destruyendo, la corrupción en la política, etc.
Yo los invito a algo muy serio: Invoca el nombre del Señor, y el Señor saciará nuestra alma, nuestra vida. Como esta mujer de la lectura, que logró que Jesús echara el demonio que habitaba en su hija. Todos tenemos demonios de egoísmo, de soberbia, de orgullo, de envidia, etc.
Pues bien, hermanos, que este espíritu habite en medio de ustedes.

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